Pinceladas de una vida de entrega...



















Cuando Antonio Vicente tenía 21 años ya eran siete hermanos.
"Sucede que una familia entre más numerosa sea,más unida vive. Antonio Vicente,por ser el mayor,cuidaría de sus otros hermanos, en sus correrías por el Barranco de Guayadeque o por Pajonales,jugaría también en la Plaza de Santo Domingo,corretearían por el interior de las iglesias del pueblo, y acudirían a la escuela del convento,oirían cantar a los frailes las horas canónicas,celebrar misa,rezar el rosario.
Todo esto iba construyendo su "medio",transformado en alimento,con que iba criando su personalidad,y entre éstas,la de Antonio Vicente.
El siervo de Dios oraría también delante de las imágenes de más devoción del pueblo:la Virgen del Rosario sobre todo,San Sebastián,el patrón; San Antonio ABad,en su iglesia de Sanantón.Y siendo ya mayorcito,se acercaría caminando hasta la ermita de Ingenio,para orar ante la imagen de la Virgen de Candelaria,y ante la de San Blas para recibir el hilo bendito,como lo hemos hecho todos los niños de Agüimes,en la fiesta del protector de las enfermedades de garganta.
En Agosto,se llegaría a venerar a la Virgen de Carrizal,y en Diciembre,a la  ¡ermita de Sardina a encomendarse a San Nicolás.Esto no es pura imaginación.Era lo habitual en los habitantes de Agüimes hasta principio de siglo, y todavía se acostumbra acudir a estos santuarios para las fiestas de la Candelaria,San Blas y la Virgen de Carrizal."
Fuente: Y no encontraron su tumba...
            Autor:Rvdo.Don Juan Artíles Sánchez.




Biografía.