Oración semanal...



¡GRACIAS, DIOS Y PADRE NUESTRO!
Porque, en el bautismo de Jesús,
de nuevo te revelas y hablas con voz de hombre,
con palabras humanas que podemos entender…
Y lo haces así porque sabes que necesitamos
del aliento de Jesús para vivir como hijos,
de su mano para levantarnos de nuestro barro,
de su amor para llegar confiados hasta Ti,
de tu mirada para sentirnos amados y queridos siempre,
en este tiempo y más allá del tiempo.

¡GRACIAS, DIOS Y PADRE NUESTRO!
Porque, sorprendentemente, hoy las nubes se han abierto
para derramar consuelo para una humanidad rota, resquebrajada, en crisis,
esperanza para este mundo que camina muy rápido
pero que, desorientado, fácilmente pierde el rumbo…
Oh Dios, si no caminamos hacia ti y hacia nuestros hermanos,
estamos perdidos como un niño solitario en una fiesta,
llenos de soledad y nostalgia,
ciegos en medio de tantos fogonazos.

¡GRACIAS, DIOS Y PADRE NUESTRO!
Porque el bautismo de Jesús en el Jordán nos demuestra
que tienes sed de nosotros,
de nuestro amor y de nuestra generosidad,
de nuestra conversión y de nuestro corazón;
porque no dejas de buscarnos:
como lo hiciste en Belén,
como lo hiciste con los ángeles que pregonaban la Navidad,
como lo hiciste con una estrella buscando a los Magos,
como lo harás siempre que sea necesario…
¡Cómo ansiamos, Señor, ser encontrados por ti
en un mundo sin sentido en tu ausencia,
habitantes acaso de una sombra amorosa,
por la que nunca, nunca, tu corazón nos olvida!

¡GRACIAS, DIOS Y PADRE NUESTRO!
Isidro Lozano