Oración semanal...


TÚ ME LLAMAS, SEÑOR,
a descubrir el encanto de tu persona y de tu proyecto,
arrastrándome con la fuerza del amor y de la amistad,
aunque tenga que renunciar a mis proyectos,
a mis comodidades, a mi provecho personal.
Me llamas a hacer posible la esperanza de tu pueblo,
a soñar una mañana más feliz para todos,
el momento en que todos podamos vivir como hijos de Dios…
Y ya sabes que, desde que descubrí tu llamada,
tengo gritar y decir que “ya no puedo vivir sin ti”.

ME LLAMAS, SEÑOR, Y TE SEGUIRÉ
sin cansarme de proclamar tú reino;
de recorrer caminos y situaciones diciendo con mi vida
que Tú y tu proyecto son lo mejor para el ser humano.
Te seguiré sin cansarme de pregonar, la salvación que nos traes,
frente a tanto pesimismo y desencanto por la vida;
sin cansarme de llevar tu luz, Señor, donde la oscuridad reina
y, donde fácilmente confundimos lo malo con lo bueno…
Porque “me sedujiste, Señor y me dejé seducir”,
y, desde entonces,
tengo que gritar y decir que “ya no puedo vivir sin ti”.

TÚ ME LLAMAS, SEÑOR, Y YO QUIERO SEGUIRTE
sin cansarme de anunciar tu palabra,
de seguir tus pasos y tus huellas,
de abandonar caminos equivocados;
sin cansarme de pedir perdón por los errores cometidos,
de querer ser una buena persona
y de luchar contra mi propia mediocridad…
Porque “me sedujiste, Señor y me dejé seducir”,
y, desde entonces,
tengo que gritar y decir que “ya no puedo vivir sin ti”.

Isidro Lozano