Oración semanal...














¡HASTA QUE TÚ VUELVAS, SEÑOR!
Muy cerca del ocaso, te bendigo, ‘mi vida’,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi duro camino
que soy el arquitecto de mi propio destino,
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.

¡Sólo tú, Señor, tienes Palabras de vida eterna!
Danos el don de la perseverancia, Señor,
para hacer de nuestro mundo un racimo de amistad.
Danos la audacia, Señor, de ser valientes
y que la tierra conozca tu poder y tu salvación,
porque vivimos comprometidos con tu causa.

¡HASTA QUE TÚ VUELVAS, SEÑOR!
Cierto que a mis abriles seguirá el crudo invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuera eterno!
Seguirán siendo largas las noches de mis penas,
mas tú no prometiste tan solo noches buenas,
y en cambio vivo muchas jornadas deliciosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.

¡Sólo Tú, Señor, tienes Palabras de vida eterna!
Danos, Señor, la esperanza que no defrauda
para que podamos sembrar las semillas de tu Reino.
Danos, Señor, entusiasmo, para no caer en el desánimo,
para llevar con alegría tu verdad y tu presencia,
como una gozosa esperanza de salvación.

Haz, Señor, que vivamos comprometidos con tu causa,
HASTA QUE TÚ VUELVAS, SEÑOR.